Intel ha tomado una decisión con respecto a los procesadores Raptor Lake, que seguirán siendo un pilar fundamental en su catálogo durante los próximos años. Así lo ha confirmado Robert Hallock, vicepresidente y director general del negocio de canal para entusiastas de Intel.
Intel Raptor Lake seguirá en el mercado varios años más
Intel habría tomado esta decisión debido a el aumento en la demanda de estos procesadores y de las placas base LGA 1700.
Ante la barrera económica que supone dar el salto a plataformas basadas en DDR5, muchos usuarios e integradores han optado por armar o actualizar sus equipos conservando memorias DDR4. En este contexto, procesadores de 13.ª y 14.ª generación, como los Core i5-14600K y Core i7-14700K, se han consolidado como las alternativas en términos de calidad-precio.
Hallock explicó que este «aluvión de demanda» tomó por sorpresa a la compañía. Dado que la planificación y fabricación de obleas de silicio se realiza con muchos meses de antelación, el mercado sufrió un desajuste temporal donde el stock de varios modelos cayó de forma drástica y los precios de venta al público se incrementaron en tiendas de todo el mundo. Sin embargo, el ejecutivo aseguró que la prioridad de Intel es estabilizar la cadena de suministro y normalizar los precios a medida que la producción se ajuste a las necesidades del mercado.
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La industria ya reacciona a este fenómeno. Fabricantes de placas base como Gigabyte han vuelto a incrementar la producción de modelos LGA 1700 compatibles con DDR4. Además, cobran fuerza las informaciones sobre futuras revisiones de la arquitectura (como los rumoreados «Raptor Lake Next») para mantener vigente la plataforma.
De este modo, Intel demuestra que no tiene prisa por abandonar sus chips de 10 nm, ofreciendo una vía de escape rentable para los usuarios que buscan alto rendimiento en juegos y aplicaciones sin tener que pagar los sobrecostes de la memoria de última generación.

